La cuenta regresiva hacia una posible huelga legal marcó el mes de octubre para Minera Antucoya. A pocos días del plazo, la empresa y el Sindicato N°1 de Trabajadores lograron finalmente un acuerdo que cerró la negociación colectiva y evitó la segunda paralización en la historia de la faena operada por Antofagasta Minerals. El convenio incluyó un bono de término de $20 millones líquidos, un préstamo de $3 millones y un alza real de 3,3% en los sueldos base.
Durante las semanas previas, el proceso estuvo cruzado por diferencias importantes entre la compañía y la organización sindical, lo que tensionó la mesa y obligó a pedir mediación a la Dirección del Trabajo. En conversación con el programa Reporte Minero en Radio Duna, el presidente del Sindicato N°1 de Minera Antucoya, César García, entregó su balance del proceso, detallando los puntos más complejos y la forma en que se destrabó la negociación.
Cómo se dio la negociación
García recordó que “el 2019 nosotros tuvimos la negociación más compleja, la cual derivó en una huelga”, mientras que la del 2022 “fue mucho mejor el proceso”. A su juicio, la negociación de este año “ratifica los compromisos de ambas partes (…) respecto a buscar el crecimiento de la compañía en un ganar ganar”, combinando metas de productividad con la mejora progresiva de los beneficios para trabajadores y trabajadoras.
El dirigente explicó que, en esta oportunidad, se reforzó “un crecimiento tanto del instrumento colectivo que va de la mano con los incrementos en los beneficios y tanto así como en los bonos variables y fijos”. Subrayó que, más allá del bono de término, el foco del sindicato estuvo en el “día a día” de la dotación, es decir, en mejoras que impactan la parte social, las remuneraciones mensualizadas y la calidad de vida en la faena.
Al ser consultado por los puntos que generaron mayor distancia con la empresa, García detalló que “principalmente fueron unos puntos de referencia en cuanto al incremento del sueldo base, la continuidad operacional y el bono variable mensual y el bono trimestral”. Relató que en algún momento “la compañía mostró alguna postura dura”, pero enfatizó que “el diálogo superó la situación coyuntural” y permitió alcanzar un acuerdo.
Sobre posibles materias pendientes, el presidente sindical afirmó que “no tenemos puntos pendientes hoy día”. Indicó que la compañía respondió a las demandas de actualización de beneficios como el bono flex y el bono trimestral, incorporados en la negociación de 2022, los que “había que poner a tono con el mercado”. Añadió que un bono anual por cumplimiento y desempeño podría ser revisado y “trabajarlo mejor para la próxima oportunidad”.
El rol clave de la DT como mediador
Respecto a la mediación, García calificó como “bastante positivo” el rol de la Dirección del Trabajo tras el rechazo inicial a una contrapropuesta de la empresa. Destacó que, ante la última oferta de la compañía, “tan solo tres días de iniciar la huelga, el mediador en este caso cumplió un rol fundamental para retomar las conversaciones y poder avanzar en lo que es la negociación y los puntos que estaban abiertos”.
El dirigente sostuvo que ese espacio permitió reconstruir confianzas en una etapa crítica. Señaló que “cuando se rompen las confianzas entre las partes en este tipo de diálogo, evidentemente es bien difícil poder llegar a buen puerto”, y recordó que detrás de esta negociación hay “un trabajo de relaciones laborales efectivas que tienen ya por lo menos unos 6 años”, con reuniones semanales entre dirigentes, jefaturas y la gerencia general.
Al proyectar el escenario tras el acuerdo, García afirmó que, aunque fue “una negociación que de cierta manera fue compleja”, que deja “una apertura nuevamente para continuar con lo que se está haciendo y mucho más”. Enfatizó que “aquí está el compromiso de los trabajadores y de la compañía y eso queda en evidencia en los resultados tanto en los operacionales y en seguridad, que es lo más importante”, agradeciendo el respaldo de socios, socias y sus familias.
