Octubre negro para la minería chilena: las muertes que evidencian una deuda pendiente del Estado

por | Oct 30, 2026 | 0 Comentarios

Los accidentes fatales registrados durante octubre vuelven a encender las alarmas sobre la seguridad laboral en la minería. Mientras el país ha avanzado en compromisos internacionales y en la elaboración de políticas de prevención, persisten los cuestionamientos por su implementación, la tercerización del trabajo y la responsabilidad del Estado frente a las tragedias.

Octubre se encamina a cerrar como un mes negro para la minería chilena. Al menos siete trabajadores han perdido la vida en accidentes registrados durante las primeras semanas del mes, reabriendo el debate sobre las condiciones de seguridad en las faenas y la efectividad de las medidas de prevención.

Las tragedias ocurridas en operaciones como Minera Escondida, Radomiro Tomic, Los Colorados, El Teniente y otras faenas del norte país vuelven a poner en evidencia la urgencia de fortalecer la fiscalización y garantizar condiciones laborales seguras para todos los trabajadores del sector.

En enero de 2023 comenzó la formulación de la Política Nacional de Seguridad y Salud en la Minería y, en junio de 2024, Chile ratificó el Convenio 176 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), destinado a fortalecer la prevención de accidentes y enfermedades profesionales en las minas.
Sin embargo, pese a que la política nacional fue aprobada en 2025 por el Comité de Ministros y Ministras, “aún sigue en sus oficinas. Necesitamos que se libere para que se pueda gestionar una implementación tripartita”, declaró Marco García, presidente de la Federación Minera de Chile.

La reiteración de accidentes fatales instala una pregunta inevitable para las y los trabajadores del sector: ¿cuántas muertes más deben ocurrir para que los compromisos asumidos se traduzcan en medidas concretas de protección?

Tercerización: una desigualdad que preocupa

Otro de los puntos críticos es la tercerización laboral. Las diferencias en las condiciones de trabajo entre empleados de empresas mandantes y contratistas han sido cuestionadas por organizaciones sindicales.
Tras la tragedia de El Teniente en 2025, que dejó seis trabajadores fallecidos, el presidente de la Federación Minera de Chile, Marco García, advirtió sobre estas desigualdades, planteando la necesidad de garantizar los mismos estándares de seguridad para todas y todos los trabajadores, “no podemos permitir que las empresas contratistas o subcontratistas tengan condiciones más precarias en materias de seguridad y calidad de vida dentro de las faenas mineras”.

A ello se suma que las cifras de accidentabilidad y fatalidades en las faenas mineras representan solo una parte de los desafíos que enfrenta el sector en materia de salud y seguridad laboral. La Política Nacional de Salud y Seguridad en las Minas contempla una mirada integral de estos riesgos, abordando no solo la prevención de accidentes, sino también las enfermedades profesionales, tanto aquellas que afectan la salud física como las asociadas a factores de riesgo psicosocial.

Esta perspectiva cobra especial relevancia al considerar que los riesgos laborales no se limitan a quienes participan directamente en las labores de extracción, sino que también alcanzan a las y los trabajadores de toda la cadena productiva, incluidos quienes desempeñan funciones de transporte, alimentación, aseo y otros servicios asociados a la actividad minera.

De ahí la urgencia de avanzar en su pronta implementación, entendiendo que la protección de la vida, la salud física y el bienestar psicológico de las y los trabajadores debe constituir una prioridad transversal para toda la industria minera.

Octubre termina, pero la deuda permanece

Los accidentes registrados durante octubre vuelven a poner bajo escrutinio la responsabilidad del Estado y de las empresas en materia de prevención, fiscalización y protección laboral.
La existencia de políticas y compromisos internacionales representa un avance, pero su verdadero impacto debe reflejarse en condiciones de trabajo más seguras y en la reducción de accidentes fatales. “No podemos generar una condición ni normalizar que la productividad tiene que estar por sobre la seguridad”, concluyó García.
Octubre se encamina a cerrar como un mes negro para la minería chilena. El desafío es evitar que estas muertes se conviertan en una estadística más y que las promesas de seguridad sigan llegando después de cada tragedia.

Porque detrás de cada trabajador fallecido hay una familia y una vida que ninguna cifra de producción puede reemplazar.