Chilenos y chilenas, organizaciones sociales y sindicales, presentes;
Habiéndose cumplido el primer semestre del año 2026 y más de 3 meses del nuevo gobierno de José Antonio Kast, el mismo poder ejecutivo presenta un “Informe Final de la Mesa de Reactivación Laboral”. El informe de esta mesa técnica, que entre sus actores integró al ministro del Trabajo y Previsión Social, Tomás Rau, tiene el fin de “reactivar” el empleo formal y así el desarrollo económico.
El paquete de propuestas considera adecuaciones que atacan gravemente garantías del mundo del trabajo que entregan parcelas de certeza en los puestos de trabajo, entre ellas destacan:
- Eliminar la indemnización por años de servicio y transitarla a un sistema de indemnización con cotización adicional al Seguro de Cesantía (y la indemnización saldría de allí).
- Calcular el promedio semanal de 40 horas en un ciclo anual, saliendo del límite de 4 semanas que actualmente está vigente.
- Agregar una causal al artículo 161 del Código del Trabajo, despido por necesidades de la empresa, por “adecuación del trabajador o trabajadora”.
- Ampliar el uso de la causal de adecuaciones internas y expandirlo a adecuaciones externas para dar uso al artículo 161 del Código del Trabajo: despido por necesidades de la empresa.
- Corregir el impacto económico de las demandas laborales en Chile aumentando restricciones para admitir una demanda laboral y estableciendo un “sistema robusto de resolución de conflictos”.
- Agregar “dos o más funciones” distintas a la tarea principal en los contratos de trabajo, atacando el artículo 10 del Código del Trabajo que regula dicha ambigüedad.
Estas adecuaciones, que son parte de un informe que considera 22 en total, constituyen una afrenta radical, transgresora y de alto impacto negativo en el centro del bienestar laboral chileno, puesto que se atacan simultáneamente y desde distintos ángulos la calidad del empleo y la certeza sobre el puesto de trabajo.
Cuando la preocupación por el crecimiento de las demandas judiciales es sobre el impacto económico en los empleadores y no sobre un deterioro en las relaciones de trabajo subyacentes, estamos hablando de sesgos ideológicos y no de preocupaciones con base en el interés de los actores involucrados. Pareciera que la variable de ajuste es el trabajo, los trabajadores y su calidad de vida.
En simple, se haría más fácil, más barato y más seguro despedir trabajadores. Y a quienes queden con trabajo, quedan con jornadas que ahora pueden concentrar en unos meses hasta 52 horas semanales, para luego descomprimir durante el año para lograr el promedio de 40 horas, pero ahora entre todas las semanas del año.
Como Federación Minera de Chile no podemos permitir que ajustes de este tipo permeen el debate público; es peligroso ya abrir la idea de debatir estos puntos, que ya vienen retrocediendo desde conquistas históricas. Hoy, aquellas conquistas son espacios de resistencia a los embates de un sistema social de mercado y no va a ser un debate técnico el que logre por sí solo detener estas propuestas, sino nuestra acción sindical.
Hacemos un llamado a nuestros sindicatos socios, a nuestros compañeros mineros y mineras de todo Chile, y a todos quienes vivimos del trabajo, formamos un hogar y poblamos este hermoso país, a organizarse y combatir esta política.
En un país donde se paga todo, salud, educación y hasta la jubilación misma, el trabajo no puede colgar de un hilo, ni mucho menos decaer en sus garantías.
Con unidad y trabajo, hagámonos presentes.
¡Arriba los y las que luchan!
Federación Minera de Chile.
